De peregrinaje por la nevada y montañosa Sinaia

En 1695 el príncipe rumano Mihai Cantacuzino decidió pasar sus vacaciones en Egipto. Allí, se dirigió al Monte Sinaí para visitar el monasterio de Santa Catalina (del año 800) construido donde supuestamente Moisés vio la zarza ardiente.


Este viajero regresó tan impresionado a Rumanía, que decidió construir también un monasterio, al cual llamaría Sinaia. Un pueblo comenzaría a crecer alrededor de este monasterio, y a ese pueblo se le conoció con el mismo nombre: Sinaia.


Llegamos en tren desde Brasov, 50 kilómetros más al sur, y después de un recorrido montañoso, llegamos a Sinaia, un pequeño pueblo al pie de las montañas Bucegi. Esta pequeña localidad es famosa por sus múltiples pistas de esquí y pistas de senderismo y ciclismo.


Nuestra primera visita sería una iglesia ortodoxa de 1846 que se encuentra dentro del monasterio Sinaia. Además de esta iglesia, el monasterio cuenta con un pequeño museo de historia, donde se guarda la primera Biblia traducida al rumano. Hoy en día quedan unos 20 monjes habitando este monasterio.


Continuando cuesta arriba del monasterio, se encuentra el grandioso edificio llamado Castillo Peles (que en realidad es un palacio).


El castillo es de finales del S. XVIII y fue obra del Rey Carol I de Rumanía, y fue el primer castillo de toda Europa en tener electricidad.


La entrada al palacio es un poco peculiar en cuanto a su coste se refiere, ya que hay tres tipos de entrada. Uno por si quieres ver solo el primer piso (20 RON), otro por si quieres ver el primer y segundo piso (50 RON) y finalmente si quieres ver los tres pisos del castillo (70 RON).


Si por fuera el castillo tiene unas curiosas pinturas, por dentro el castillo resulta impactante con todo el decorado que tiene. Sus 160 habitaciones están decoradas con el más fino arte europeo, candelabros de cristal de Murano, vidrieras de Alemania, paredes cubiertas con piel de Córdoba, muebles de madera labrada a cuenta del Maharajah de Kapurtala, de India, a modo de regalo para el Rey, bordados de seda turcos, y por si todo esto fuera poco, los frescos que se encuentran en la sala de teatros (lugar donde se proyectó la primera película en toda Rumanía en 1906) son obra ni más ni menos que del artista austriaco de la Secesión Gustav Klimt.

Después de Carol I, el rey Ferdinando le sucedió. La verdad es que después de todo el gran arte del Castillo Peles, poco podía hacer Ferdinando. No obstante, lo intentó, y su resultado fue el modesto Palacio de Pelisor.


Este segundo palacio es realmente bonito por fuera, pero por dentro no es tan rico como el Peles. Pelisor tiene la mitad de habitaciones que el Peles y su decoración es de estilo modernista.


Sinaia se puede visitar tranquilamente en medio día. Como la realeza se había construido sus palacios en este lugar, muchos nobles decidieron hacer lo mismo por lo que si se pasea por las calles de Sinaía se pueden observar distintos palacetes de esta noble localidad.

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