Tras los pasos de Zaratustra en Yazd

March 16, 2018

 

Yazd es una bella ciudad-oasis y la puerta de entrada al desierto de Dasht-e Lut. Antiguamente formaba parte de la Ruta de la Seda y a partir de aquí comenzaban los peligros, no solo naturales del desierto, sino también de ladrones que acechaban a las caravanas a las afueras de la ciudad.

 

 

A diferencia de otras ciudades iraníes, la ventaja de Yazd es que la mayoría de sus monumentos están cerca unos de otros, por lo que se puede recorrer lo imprescindible a pie sin ningún problema.

 

Una de las experiencias más recomendables que hacer por la tarde es acudir a un antiguo depósito de agua que se encuentra cerca de la plaza principal Amir Chakmaq. Justo encima de este depósito hay una especie de gimnasio donde la gente se ejercita con antiguos aparatos persas.

 

 

Hay tanto niños como hombres de avanzada edad practicando este deporte. Para ello, utilizan todo tipo de herramientas, una especie de garrotes que pasan sobre sus hombros, arcos de metal con cadenas en el otro extremo que balancean por encima de su cabeza, o una especie de planchas con las que trabajan los pectorales.

 

 

La magia de todo esto no es que estén simplemente ejercitándose con antiguos aparatos, sino que es todo un ritual la forma en que lo hacen. Hay una especie de ring en el centro donde cada uno entra con su aparato. Al hacerlo, con su dedo índice y medio de la mano derecha tocan el suelo, después su frente, y finalmente sus labios para mandar un beso al cielo. Todos los ejercicios se hacen al compás de una música y cantos en vivo que suenan y se mezclan con alabanzas a Alá. Es una mezcla entre deporte, danza y rezo.

 

 

La entrada al lugar cuesta 50.000R (1,35€) e incluye tanto el depósito de agua como el gimnasio. Hay que revisar la hora a las que se ejercitan, lo mejor es preguntar al hombre de la entrada, ya que el horario puede variar.

 

Uno de los lugares imprescindibles que ver en Yazd es el complejo Amir Chakhmaq, una extensa plaza del siglo XV construida por Jalal-al-Din Amir-Chakhmaq, gobernador de Yazd. Al norte de la plaza se encuentra una imponente mezquita de tres plantas llamada la Mezquita Vieja, conocida hoy como la mezquita de Amir Chakhmaq, que fue construida entre 1418 y 1438. El mismo año en que se inauguró la mezquita, Haj Qanbar Jahanshahi, que fue el gobernador posterior, construyó un bazar y un caravasar a sendos lados de la plaza.

 

 

Atravesando el arco principal se accede a la calle Iman Khomeini, donde se ubican la mayoría de seguidores zoroastras de esta ciudad. Es posible ver a los hombres santos de esta religión, que se distinguen por llevar larga barba e ir vestidos totalmente de blanco.

 

 

Yazd concentra una importante comunidad de esta creencia, ya que con las invasiones musulmanas del siglo VII muchos zoroastras se concentraron en esta ciudad, y después se fueron más hacia el Este, a la India, país que hoy en día conserva la comunidad más numerosa de adoradores de Ahura Mazda.

 

Para aprender más sobre el zoroastrismo hay que dirigirse al Templo de Zoroastro, o Atashkadeh en farsi, que significa “Casa del fuego” (50.000R/1,35€). Es el principal centro zoroastriano de Yazd y el más importante de Irán para todos los creyentes de esta religión. Fue construido en 1934.

 

 

El zoroastrismo toma su nombre por su fundador, Zoroastro o Zaratustra, aunque también se le conoce como mazdeísmo, por su dios Ahura Mazda.

 

Zoroastro nació en Irán aproximadamente en el 1768 a.C., convirtiéndose así en uno de los primeros profetas del mundo en proclamar una religión monoteísta. De hecho, para muchos historiadores el zoroastrismo es una de las religiones que más han influido en el judaísmo, cristianismo, islam y budismo.

 

 

Los reyes aqueménidas (549 – 331 a.C.) eran zoroastras y trataron de gobernar su imperio bajo estas leyes, aunque siempre respetando las otras religiones que ya existían, como el judaísmo. Con la llegada de Alejandro Magno se perdieron para siempre los escritos sacros y la religión decayó considerablemente, hasta volver a ser rescatada por los sasánidas (224 d.C - siglo VII). No obstante, con la llegada de los árabes en el siglo VII y el Islam, el mazdeísmo otra vez decayó provocando el éxodo de sus seguidores.

 

Hoy en día esta religión cuenta aproximadamente con unos 137.000 fieles en todo el mundo. El libro de records Guiness califica al zoroastrismo como “la mayor religión a punto de extinguirse”. No obstante, parece que estos números comienzan a revertirse.

 

 

Mucho de las creencias zoroastras pueden explicarse con el faravahar, que es el símbolo zoroastra por excelencia y se encuentra en múltiples relieves persas.

 

 

  1. El hombre mayor (que algunos historiadores identifican con el rey Darío) representa el deseo que la humanidad se comporte como un experimentado hombre mayor, y que posea la experiencia, sabiduría y madurez de la perfección.

  2. Con su mano derecha alzada nos guía hacia el camino de lo correcto.

  3. El anillo de su mano izquierda simboliza la promesa y compromiso hacia lo correcto.

  4. Las alas con 3 filas de plumas significa que siempre debemos elevarnos hacia el progreso a través de buenas palabras, buenos pensamientos y buenas acciones.

  5. El anillo en la cintura nos sugiere una época en la que el hombre seguía una vida piadosa y religiosa y que dejaba la vida terrenal para dirigirse al cielo.

  6. Las dos cuerdas de abajo simbolizan el bien y el mal, donde cada hombre tiene el libre albedrío para elegir.

  7. Las plumas de abajo con 3 filas simboliza nuestra lucha contra las malas palabras, malos pensamientos y malas acciones. 

 

Las enseñanzas y creencias del zoroastrismo aparecen recogidas en su libro sagrado llamado Avesta y son:

 

  • Un solo dios (Ahura Mazda)

  • El discurso de Zoroastro (y cuestionarlo también)

  • Cielo e infierno

  • Pureza del hombre

  • Monoteísmo, sabiduría, verdad, compostura, amabilidad, compromiso, aprendizaje y moralidad.

  • Filantropía y generosidad

  • Los 4 elementos naturales: tierra, aire, agua y fuego

  • Pensamiento positivo y la victoria del conocimiento sobre la ignorancia

 

Los templos del fuego tienen sus orígenes en la antigüedad, cuando los hombres encendían estas llamas para calentarse, cocinar, etc… y para proteger el fuego de las inclemencias del tiempo los encendían en lugares especiales, en alguna zona del barrio o en zonas concretas de las casas. Después, Zoroastro dijo que estos lugares deberían aprovecharse también para rezar. Y desde enctonces los templos del fuego comenzaron a asociarse con el zoroastrismo.

 

 

El fuego que hay en los templos nunca debe extinguirse. El que está en Yazd lleva desde el siglo V ardiendo.

 

El fuego original se encendió en el templo de Pars Atashkarian, de ahí se llevó a Ardakán en 1174 y trescientos años después fue movido a Yazd. Ahí estuvo en un lugar especial hasta 1940 donde se puso en su emplazamiento actual. Hay guardianes del fuego (atashband) encargados de que las llamas nunca se extingan, por lo que constantemente las tienen que alimentar con madera. Los zoroastras no adoran el fuego, simplemente lo ven como un símbolo de pureza.

 

No muy lejos del templo se encuentra la parte vieja de la ciudad, construida en adobe y en un estado bastante ruinoso.  

 

 

Algunas casas mantienen en su fachada el faravahar, símbolo de su origen zoroastra.

 

 

Yazd es una ciudad en medio del desierto y para poder sobrevivir a las inclemencias del tiempo contó con dos construcciones muy útiles: depósitos de agua subterráneos, que se encuentran por toda la urbe, y torres del viento (badgirs), que canalizan el aire concentrándolo en la parte inferior de la torre refrescando así las viviendas. Estas torres se asoman entre las casas y tiendas de toda la ciudad.

 

 

Muchas de las torres del viento se edificaron sobre los depósitos de agua, para que circulara el aire e impedir que ésta se estropeara. Por lo general los depósitos de agua suelen tener cuatro torres, aunque hay solo uno en todo Yazd que tiene seis torres. Está escondido dentro de un laberinto de callejuelas pero merece la pena buscarlo. Su construcción data de 1862.

 

 

Por una pequeña propina (unos 50.000R/1,35€) un amable anciano que cuidaba del lugar nos permitió bajar a este antiguo depósito de agua.

 

 

Otro de los actractivos de Yazd son los jardines persas Dolat Abad.

 

Los persas eran famosos por sus jardines, incluso los jardines colgantes de Babilonia (una de las siete maravillas del mundo antiguo) fueron construidos tomando como referencia los vergeles persas.

 

A estos jardines excepcionales en persa se les llamaba paridaeza, siendo éste el origen de nuestra palabra paraíso. Sus murallas, los micro-climas que se forman aquí, las agradecidas sombras de sus árboles, los canales de agua y fuentes son los que convierten estos jardines en verdaderos paraísos en mitad del desierto.

 

Los jardines de Dolat Abad datan de 1747 y aquí se construyó el palacio del gobernador Mohamed Taqi Kan, motivo por el cual estos jardines  (100.000R/2,70€) se encuentran totalmente amurallados.

 

 

Se puede visitar la antigua residencia de verano del gobernador con una gigantesca torre del viento, la cual con sus 34 metros de altura la convierte en la más alta del mundo.

 

 

Para llegar al casco histórico de Yazd hay que pasar por los sabbats, que son las callejuelas de adobe.

 

 

De entre las pequeñas callejuelas se abre la plaza Fahadan, una tranquila plaza que tiene monumentos como el mausoleo de los 12 imanes y la prisión de Alejandro Magno.

 

 

El mausoleo de los 12 imanes nada tiene que ver con los 12 imanes. De hecho, aquí se encuentran enterrados dos generalas árabes. El acceso se encuentra cerrado, ya que uno de los cuerpos tenía una valiosa piedra de malaquita que fue robada hace un tiempo. El mausoleo está construido sobre un antiguo templo de fuego zoroastra. 

 

 

El otro monumento es la cárcel de Alejandro Magno (50.000R/1,35€). Aunque ni es cárcel ni es de Alejandro Magno. El edificio data de 1233 y era una antigua madraza (escuela coránica).

 

 

En el casco histórico se encuentra también la mezquita del viernes, que tiene una fachada de imponente altura, pues sus minaretes son los más altos de todo el país. La mezquita tiene partes del siglo XII y otras del XIV.

 

 

Sus largas puertas y altas estructuras son espectaculares.

 

 

Cerca de la mezquita se encuentra el mausoleo de Sayyed Rokn od-Din, un místico y científico del siglo VIII. El mausoleo era parte de un complejo que tenía un observatorio, una biblioteca con 3.000 ejemplares, una farmacia y un centro ceremonial. Hoy en día solo queda el mausoleo.

 

 

Para tener una bonita panorámica del atardecer sobre la ciudad hay que buscar azoteas accesibles en la parte histórica de Yazd, ya que desde las mismas se obtienen unas estupendas vistas. Muchos hoteles o tiendas permiten a la gente subir, algunos a cambio de una consumición. Es sin duda una de las estampas más bellas de la ciudad.

 

 

¿Cómo llegar?

 

En autobús desde la estación de Shiraz. Un trayecto largo de unas 9 horas aproximadamente. El bus costó 220.000R/5,95€. Desde la estación de autobuses de Yazd, que queda lejos de la ciudad, la única manera de llegar a la localidad es en taxi, pagando unos 120.000R/3,25€.

 

¿Dónde dormir?

 

El Oasis Hotel es un hotel tradicional bastante apacible y céntrico. La relación calidad-precio está bastante bien. La habitación doble con desayuno y wifi cuesta 1.500.000 (40,55€).

 

 

¿Dónde comer?

 

En el Iranian Old Cafe, un exquisito lugar cerca de la mezquita del viernes que sirve comida y bebidas de gran calidad.

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