Etiopía por libre: visitando a los Hamer

De los varios meses que estuve viajando por Etiopía, tuve la suerte de compartir algunas semanas con los Hamer, el pueblo, bajo mi punto de vista, más agradable y abierto de los 16 grupos étnicos que pueblan el Valle del Omo, en el sur del país.


Los Hamer viven en una amplia región caracterizada por montañas, colinas y tierras bajas, entre el Rift Valley y el río Woito. Se calcula que hay unos 75.000 y muchos de ellos viven en las cercanías de dos de la ciudades Hamer más grandes: Dimeka y Turmi. En ellas se celebra un mercado semanal al que acuden compradores y vendedores de todas las aldeas cercanas.


El mercado más importante en Dimeka es el sábado, aunque hay uno más pequeño también el martes.


El día grande de mercado en Turmi es el lunes y hay otro menor el jueves.


Los Hamer acuden al mercado a comprar y vender todo tipo de productos: tabaco en polvo para esnifar, ocre rojo con el que las mujeres se tiñen el pelo, mantequilla, futas y verduras… En otra zona aparte se encuentra el mercado de animales, donde se venden principalmente cabras, ovejas y vacas, las primeras en función de su peso. El ganado es parte fundamental de la vida de esta gente, pues no sólo les sirve como fuente de alimento, además lo utilizan como moneda de cambio y como dote, pues la familia del hombre tiene que entregar una cantidad considerable de animales a la familia de su futura esposa.


Hay también en el mercado unos grandes árboles bajo cuya sombra se concentran mujeres y hombres para beber la cerveza tradicional, el borde, que elaboran con sorgo y que toman en calabazas. Tiene un sabor poco parecido a la cerveza a la que estamos acostumbrados, pero hay que probarla, pues es la bebida más típica en los días de mercado Hamer.


Los Hamer tienen su propia lengua, de origen omótico, que se transmite de forma oral, es decir, no la escriben, para ello ya tienen la lengua común etíope: el amárico. Viven en chozas de adobe y paja y subsisten principalmente de la agricultura y la ganadería. Cultivan mucho maíz y sorgo y tienen rebaños que los más pequeños pastorean por las mañanas.


A los Hamer les gusta mucho decorarse, algunos lucen con orgullo sus escarificaciones, pero sobre todo sus adornos: tocados con plumas, borlas, pulseras y brazaletes de colores…



Las mujeres visten con una piel de cabra y lucen collares y adornos realizados con pequeñas conchas traídas del lago Turkana.


























En el cuello llevan collares metálicos que indican si es la primera esposa, la segunda o la tercera, pues los Hamer son polígamos. La primera esposa luce con orgullo un collar con una protuberancia metálica, la segunda esposa dos collares y la tercera tres.


Además se tiñen el pelo, especialmente las casadas, con ocre rojo mezclado con mantequilla, no es una tarea fácil y les lleva tiempo arreglarse el pelo unas a otras.


Los Hamer son un pueblo animista pero tienen un poderoso dios llamado Barjo, al que procesan un gran respeto, pues creen que el mundo, los hombres y el ganado fueron creados por él.


Cerca de Dimeka hay una aldea Hamer llamada Bashada donde las mujeres confeccionan vasijas de cerámica que luego venden en el mercado, las de esta aldea son las únicas que hacen estos recipientes así que es interesante acercarse a verlas, hay que hacerlo en moto porque está a unos cuantos kilómetros.


Otra experiencia interesante es dormir en una choza con una familia Hamer. No esperes pasar una noche confortable, pues normalmente los invitados duermen al aire libre y sobre el suelo en unas pieles de cabra mientras que la familia duerme dentro de la choza al calor del fuego.


Sin embargo, el cenar con ellos, pasar una noche bajo las estrellas y desayunar juntos en el interior de la choza es una experiencia inolvidable. La mujer hamer por la mañana prepara una especie de té, hirviendo en una olla de barro las vainas del café. Se toma caliente en una calabaza y cada uno tiene la suya, se puede repetir las veces que se quiera, sin abusar claro. El marido usa una calabaza especial, decorada con conchas.


La familia se levanta con los primeros rayos del sol. La esposa se encarga de cuidar de la casa, ir a por agua y el cuidado de los niños más pequeños, los más jóvenes pastorean a los animales y el hombre se va al campo de cultivo o a cuidar del ganado con su kalashnikov al hombro, se supone que para proteger a su rebaño de ladrones o hienas.


Una de las tradiciones Hamer más importantes son las danzas o Gadi, donde las letras de las canciones que bailan expresan emociones y sentimientos de la gente durante el día a día, bodas, funerales o ceremonias.


Las más especiales son las Evengadi, o danzas nocturnas, que se realizan por la noche bajo la única luz de las estrellas y en las que participan tanto hombres como mujeres, brincando de un modo muy particular.


Estas danzas nocturnas se realizan en ocasiones especiales, por ejemplo al finalizar la ceremonia del salto de los toros o Ukuli Bula.

El salto de los toros es el hito más importante en la vida de un chico Hamer, pues le supone el paso a la edad adulta y al matrimonio. Esta ceremonia tan vistosa, que se organiza con meses de antelación por parte de la familia del saltador, supone un nuevo status de respeto al hombre Hamer, el cual podrá también ya llevar un arma.


La ceremonia suele tener lugar después de la cosecha, se prepara borde en abundancia y también areke, un licor local hecho con maíz, que se ofrece de forma generosa entre los asistentes.


Una vez llegado el día las mujeres de la familia se reúnen horas antes del salto para bailar, cantar y festejar.


Al rato llegan los golpeadores, muchachos que ya han pasado la ceremonia y que con varas de madera golpean a las mujeres en el pecho y la espalda, en ocasiones hasta hacerlas sangrar. De esta forma las mujeres de la familia del saltador demuestran su fortaleza y bravura.


Antes del momento del salto, el saltador, o ukuli, es acompañado por otros chicos que le ayudan a pintarse y a prepararse para el gran acontecimiento.


Al caer el sol los mazas, amigos y familiares del chico que va a saltar y que ya han pasado por esta ceremonia, sujetan y colocan en línea entre 6 y 18 toros.



El chico, completamente desnudo deberá pasar por encima de los toros tres veces, si se cae o falla tendrá que volver a repetir el salto hasta que lo complete tres veces sin caerse. Una vez cumplido el salto, el chico Hamer ya es considerado un hombre, un maza, y será reconocido como tal por toda su comunidad.


¿Cómo llegar?


Desde Jinka hay minibuses todos los días a primera hora de la mañana. Salen desde la estación de autobuses y hay que llegar muy temprano para asegurarse un asiento, ya que cuando se llenan salen. Los días de mercado hay minibuses más frecuentemente en ambas direcciones.


Desde Arba Minch es más complicado, pero no imposible. Hay que coger un minibús en dirección a Jinka y bajarse en KeyAfar. En esta población hay un pequeño pero decente hotel junto a la asociación de guías turísticos. Si tienes suerte puedes encontrar un camión que te lleve a Dimeka o Turmi en el mismo día.


Otra opción más rápida es alquilar una moto con conductor y que te lleve a cualquiera de las dos ciudades Hamer.


¿Dónde alojarse?


En Turmi hay mucha más variedad de alojamiento que en Dimeka donde solo hay dos hostales realmente básicos y con unos retretes a los que cuesta acercarse. Aún así y si te quedas en Dimeka el hotel más céntrico es el Tourist Hotel, con restaurante y frente a la calle que lleva al mercado.


En Turmi hay desde modestas pensiones como el Tourist Hotel (10€ la noche) hasta hoteles de súper lujo como el Buska Lodge (100€ la noche). Ya depende del presupuesto de cada uno.


Guías locales:


Tanto en Dimeka como en Turmi hay asociación de guías locales. NO es obligatorio contratar un guía para pasear por los mercados, se puede hacer por libre, aunque también es cierto que te puedes evitar problemas contratando un guía, pues hay algunos niños que pueden ser realmente molestos. SÍ es obligatorio llevar un guía a las aldeas Hamer, por lo que si vas a visitar alguna necesitarás un guía y alquilar una moto, normalmente los guías también conducen las motos así que te pueden llevar ellos.


Chuna, el guía que tuve durante mi visita al Valle de Omo es un chico muy eficiente y honesto, me llevó en moto a todos los poblados, me organizó excursiones en coche a las zonas más inaccesibles, me llevó a ver el salto de los toros... Este es su contacto (sólo en inglés): chunamare@gmail.com


Gastos aproximados:


En el Valle del Omo se paga casi por todo, por lo que hay que ir preparado para desembolsar birr, la moneda local, a cada paso. Estos son algunos precios orientativos, que siempre se pueden negociar…


  • Visitar una aldea Hamer con guía: 500 birr (15€)

  • Mercado Hamer con guía: 300 birr (9€)

  • Pernoctar en una choza con una familia Hamer: 400 birr (12€)

  • Acudir al salto de los toros: 600 birr (18€)

  • Ver las Evengadi (danzas nocturnas): 400 birr (12€)

  • Trayecto en motocicleta con conductor de Dimeka a Turmi y viceversa: 250 birr (7,50€)

  • Trayecto en moto desde Keyafar a Dimeka: 400 birr (12€)

  • Foto individual o retrato: 5 birr (0,15€)


Y como siempre que se viaja recomiendo especialmente en esta zona hacerlo de forma respetuosa, preguntar siempre antes de hacer una foto, ser amable con todo el mundo, no denegar el saludo a nadie, pues para los Hamer es muy importante el saludo y estrechar la mano. Tener en cuenta que somos intrusos en su tierra y en sus ceremonias, no juzgarlos, no tratarlos como si estuviéramos en un zoo, no llevarles regalos ni dar dinero a los niños, en definitiva que sufran lo menos posible nuestra presencia.


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