Bled, uno de los lugares más bellos de Europa

Para ir a visitar uno de los lugares más turísticos y fotografiados de Europa hay que tomar el autobús en la estación principal de autobuses de Ljubljana (Autobusna Postaja), que está junto a la estación de tren. Hay autobuses a Bled cada hora (9.00, 9.30, 10.00, 11.00…). Suelen partir del andén (peron) 7 y el billete de ida cuesta 6,30€. El trayecto dura una hora y veinte aproximadamente y transcurre entre agradables pueblos y verdes valles.

El autobús para en Bled, en una pequeña estación de esta turística ciudad, donde abundan los restaurantes y hoteles. Para llegar al famoso lago glacial hay que bajar por uno de los numerosos caminos o carreteras que llevan hasta él.

La verdad es que la vista del lago turquesa protegido por los Alpes, el castillo vigilante en lo alto y la famosa y única isla del país con la iglesia asomando impresionan. Las fotografías no hacen justicia a la belleza del lugar.

En la isla en medio del lago los antiguos antepasados eslovenos adoraban a Živa, la diosa del amor y la fertilidad de los antiguos eslavos. Años más tarde, con la llegada del cristianismo, el templo pagano fue destruido y se construyó un santuario dedicado a la Virgen María que atrajo a multitud de peregrinos a la zona. Hace más de un milenio, el 10 de abril de 1004, la localidad de Bled fue mencionada por primera vez en los textos históricos. El Sacro emperador Enrique II donó estas tierras al obispo de Bresanone y en la Edad Media esta localidad floreció gracias a los peregrinos que en el siglo XIX fueron sustituidos por turistas que abarrotaban el lugar. El suizo Arnold Rikli descrubrió en esta localidad una fuente de salud y bienestar con un clima benéfico, por lo que comenzaron a proliferar balnearios con hidroterapia así como pensiones y hoteles en la ciudad.


La localidad, que a principios del siglo XX era el balneario más hermoso del imperio, atraía a la elite aristocrática europea. Después de la II Guerra Mundial se encontraba aquí una de las residencias protocolares más bellas del país y algunos de los personajes más importantes de todo el mundo disfrutaron de las bellezas de Bled.


Lo mejor es rodear el lago por el agradable camino que lo circunda. El recorrido toma unas tres horas en total, sin contar el paseo en barca de remos que se puede hacer hasta la isla del interior. Las vistas, la naturaleza, los patos, el agua turquesa y transparente producen una sensación de tranquilidad y relax absolutos.


Para aquellos que quieran bañarse hay zonas de baño habilitadas, con aseos, vestuarios, etc. Así como una buena cantidad de bares y restaurantes. También los amantes del deporte tienen una amplia oferta de rutas de senderismo, deportes de agua, de aventura, rutas a caballo, en bici…

En uno de los lados del lago, cuando la iglesia queda justo enfrente y al otro lado de la carretera, sube un escarpado camino que conduce a un increíble mirador desde el cual se obtienen unas espectaculares vistas. La subida es de unos cuarenta minutos a paso rápido y para rematarla hay unos escalones empinadísimos hasta el mirador, pero la panorámica de Bled merece la pena.


Para a ir a la isla central hay varias opciones. Se puede alquilar una barca de remos en uno de los múltiples lugares donde se alquilan por 10€ la hora, que es tiempo suficiente para ir a la isla, ver la iglesia y volver. O también, para aquellos a los que no les apetezca remar, se pueden llegar en pletna, una barca tradicional que desde el siglo XII transporta pasajeros a la isla (cuesta 12€).



La pequeña isla del centro del lago es un remanso de paz. Además de la iglesia de la Asunción y de un par de cafeterías y tiendas de recuerdos hay poco más. Para entrar a la iglesia hay que pagar una entrada aparte y lo que hace todo el que entra es hacer sonar la campana del campanario, pues según la leyenda si tañes la campana tus deseos se verán cumplidos.

El santuario barroco actual fue consagrado en el año 1465, aunque el primer templo cristiano consagrado en la isla dataría de 1142. Para llegar a la iglesia hay que subir una empinada escalera de piedra con 99 escalones que los novios, cuando van a casarse, deben subir con la futura esposa en brazos para garantizar su amor eterno.


Otra de las atracciones de Bled es el castillo medieval de Blejski que se sitúa en un acantilado sobre el lago. La entrada a las dependencias del castillo cuesta 8€ e incluye una exposición sobre su historia.


Para regresar a la capital eslovena en autobús hay que volver a la pequeña estación de autobuses y tomar el bus de regreso a Liubliana. Hay autobuses cada hora (a las 18.30, 19.30 y 20.30). Hay que tener en cuenta que los fines de semana reducen el número de autobuses por lo que conviene revisar los horarios para no llevarse sorpresas.


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