Afrodisias, la ciudad de la diosa Afrodita

Afrodisias se encuentra a 160 kms de Selçuk, a unas tres horas en coche. La ciudad más cercana y de referencia es Geyre, que está a 3 kms de Afrodisias. Este lugar aislado en mitad del campo y sin turismo merece la pena ya que tiene algunos restos arqueológicos realmente impresionantes.


El acceso al recinto cuesta 10TRY (unos 3€) y aunque el lugar es enorme no es necesario detenerse o ir a buscar todos los restos arqueológicos que aparecen señalados, pues muchos de ellos no merecen la pena por su pésimo estado de conservación.


Hace unos cinco mil años, los hombres prehistóricos se asentaron en estas tierras, en lo que hoy son los restos de una de las ciudades con más encanto de la Antigüedad. Afrodisias se convirtió en una rica y próspera ciudad gracias a una cercana cantera de mármol. En el siglo III ya contaba con cerca de 150.000 habitantes y se convirtió en la capital de la provincia romana de Caria, momento en el cual vivió su época dorada.


El nombre de esta ciudad proviene de la diosa griega Afrodita, diosa del amor. Siglos más tarde, en la época cristiana, el estado bizantino cambió el nombre de la ciudad a Stavroupolis (ciudad de la Cruz) a fin de romper el poder del culto a Afrodita y convirtió el templo de esta diosa en una iglesia ortodoxa. Las fuentes históricas atestiguan la presencia de obispos bizantinos en esta ciudad durante el siglo X y siguió siendo diócesis hasta el siglo XV. Después cayó en el abandono.



Iniciando la visita por el camino de la izquierda, el primer edificio romano que aparece es el Sebasteión. Este lugar era un complejo religioso dedicado al culto de César Augusto, con estructuras añadidas durante el gobierno de Claudio y de Nerón. Se le conocía como Sebasteión o Augusteo (Augusteum), y fue dedicado conjuntamente a Afrodita, los divinos emperadores y al pueblo.


Este grandioso edificio contaba originariamente con 190 relieves y estatuas en los que se representaban escenas mitológicas de héroes, dioses, filósofos y algunos emperadores, que aparecen victoriosos ante sus conquistas, personificadas en forma de mujer: Dacia, Armenia, Britania…


Continuando el recorrido por la palestra columnada se llega al teatro de Afrodisias. Este teatro, con capacidad para 7.000 espectadores, estaba construido en mármol blanco y aún se conservan el escenario y los asientos. Su construcción terminó en el 27 a. C. y fue modificado durante el siglo II para poder ofrecer luchas de gladiadores.


Desde el teatro se accede por la puerta de Tiberio hasta el ágora, la plaza pública de la ciudad, donde se llevaban a cabo los intercambios comerciales y se reunía la población. Data del siglo I a.C.


En uno de los lados del ágora se encuentran las lujosas termas de Adriano, construidas durante el gobierno del emperador Adriano en el siglo II. Todavía conservan algunas piscinas y parte del suelo original.


Atravesando el ágora se llega hasta el bouleuterion u odeón. El consejo municipal de la ciudad data de la época de los Antoninos o comienzo de los Severos (finales del siglo II o principios del siglo III). Tenía capacidad para 1.750 personas que se sentaban en sus lujosos asientos de mármol.


El escenario estaba decorado según el estilo de la ornamentación escultural y arquitectónica. Los pedestales de estatuas en los muros de retención del auditorio llevaban los nombres de dos hermanos senadores de principios de la era de la dinastía Severa y dos bases con inscripciones puestas simétricamente contra la fachada exterior, portaban las estatuas de Claudia Antonia Tatiana y su tío Lucio Antonio Domecino (benefactores de Afrodisias), que vivieron alrededor del siglo II.


Continuando por el camino se llega hasta otro de los edificios más importantes de Afrodisias: el templo de Afrodita. Este templo dedicado a la diosa del amor griega (la Venus romana), fue construido en el siglo IV a.C. y eleva sus elegantes columnas jónicas hacia el cielo, mostrando la grandeza que debió tener en sus comienzos.


Cuando el templo se convirtió en basílica, en el año 500 d.C., sufrió numerosas modificaciones como la desaparición de su cella, su sala principal, para formar una nave y se le añadió un ábside.


Desviándose por un camino de tierra hacia el Norte se llega al magnífico estadio. El extremo oriental del edificio era una arena para los combates de gladiadores, que accedían al recinto por unos oscuros túneles que aún se conservan.


El estadio se utilizó para eventos deportivos hasta que el teatro fue dañado irreparablemente durante un terremoto ocurrido en el siglo VII, lo que requirió que parte del estadio se remodelara para acaparar eventos teatrales. Medía unos 270 m x 60 m de ancho. Constaba con 30 filas de asientos en cada lado y en cada extremo, lo que significaba que podía albergar unos 30.000 espectadores.


Ya que el estadio es aún más grande y su estructura más extensa que el del santuario de Apolo en Delfos, se considera como uno de los mejores preservados en la cuenca mediterránea.


Finalmente se encuentra el tetrapilón o puerta de entrada. Se trata de una estructura monumental reconocida como una de las obras maestras del arte de la época. Esta puerta ornamentada, reconstruida utilizando los bloques originales, fue erigida alrededor del año 200 y su función consistía en dar la bienvenida a los peregrinos que venían a visitar el templo de Afrodita.


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