10+1 experiencias diferentes que vivir en El Cairo

Después de haber residido durante un año en El Cairo y de haber vivido algunas de las experiencias más intensas y maravillosas de mi vida, creo que estoy en disposición de poder recomendar algunos de los lugares que por una cosa u otra me sorprendieron y fascinaron, no necesariamente para bien, a lo largo de este año que viví en la inmensa capital egipcia.


El Cairo es una ciudad vibrante como pocas y a pesar de sus 17 millones de personas, la contaminación, el calor, el jamasín, el regateo y las peleas continuas con los taxistas, lo cierto es que es una ciudad donde todo puede pasar y las situaciones más surrealistas, si sabes disfrutarlas, harán de tu estancia aquí algo inolvidable.


A lo largo del año que pasé en El Cairo vi pasar a muchos turistas por la ciudad, pero a pocos viajeros. Por lo general, los visitantes que vienen lo hacen con un paquete turístico y pocas veces pasan en la capital egipcia más de dos o tres días. Tiempo que por supuesto emplean en ver los lugares más típicos (y espectaculares) como las pirámides, el Museo de Antigüedades, el Khan el Khalili, Saqqara en el mejor de los casos... Y es una pena porque con más tiempo un viajero podría sacarle mucho más provecho a la ciudad, vivir el caótico y auténtico Cairo y no ver únicamente el lado turístico (y más artificial) de esta gran urbe, la segunda más grande de África, solo superada por Lagos.


El Cairo es una ciudad para vivirla, por supuesto no todo el mundo tiene la oportunidad de pasar aquí más de dos otres días, pero si algún viajero aventurado decide pasar más tiempo y quiere vivir algunas experiencias intensas y auténticas en esta arrebatadora urbe aquí os dejo algunas, de diversos gustos y aptas para todo tipo de públicos.


1. Tomarse una Stella en el Horreya

El Horreya es uno de los bares más auténticos de la ciudad. Situado en pleno Downtown y no muy lejos de la famosa plaza Tahrir, es uno de los bares de obligado peregrinaje para extranjeros y locales, no solo por lo animado del sitio, sino porque (y sobre todo) es uno de los pocos lugares del centro que sirven alcohol.


Tomarse una cerveza Stella, la más popular que se comercializa en Egipto, mientras se charla animadamente en una de sus viejas mesas es un clásico. Horreya en árabe significa “libertad” y su nombre da una idea del tipo de lugar que es: bohemio, desenfadado y donde probablemente terminarás tomándote unas cervezas con los de la mesa de al lado y conversando sobre política, poesía o música.


¿Cómo llegar? Lo mejor es ir andando desde la Plaza Tahrir (metro Sadat), por la calle Tahrir hasta Midan Falaki, a la izquierda de la plaza se encuentra el Horreya.


Coste aproximado: dependerá de las cervezas que vayas a tomarte... Una Stella te costará 10LE (1€).



2. Ir a un mercado de camellos

Si un viernes tienes el día libre en El Cairo no puedes dejar pasar la oportunidad de visitar el mayor mercado de camellos de Egipto. Visitar el mercado semanal de Birqash (Soul El-Gamal) es una experiencia única que te dejará con la boca abierta.


Todos los viernes se juntan en esta pequeña localidad, a 60 kms de El Cairo, miles de camellos traídos de Sudán, Eritrea, Somalia y el sur de Egipto para ser vendidos como transporte o para carne. Las condiciones de vida de estos pobres animales son deplorables, con las patas atadas para que no escapen, golpeados con varas y transportados en camiones hacinados de cualquier manera, por lo que si eres especialmente sensible o escrupuloso mejor ahorrarse este mal rato.


Las dimensiones del mercado son enormes y es mejor ir por la mañana, cuando está en pleno bullicio y los vendedores y posibles compradores regatean como si les fuera la vida en ello. Adquirir un camello puede costar entre 200 y 600 euros, depende de las habilidades que se tengan para negociar...



¿Cómo llegar? El mercado se encuentra a unos 45 minutos en coche desde El Cairo. Lo mejor es alquilar un taxi que te lleve y te traiga porque luego allí puede ser difícil conseguir uno.


Coste aproximado: Alquilar el taxi toda la mañana te puede costar unas 120LE (13€) y dependerá de tus dotes en el arte del regateo. La entrada al mercado se supone que son 5LE (0,50€), pero igual al ser extranjero intentan cobrarte más.


3. Asistir a un exorcismo

Una de las experiencias más extrañas y surrealistas que tuve durante mi estancia en El Cairo fue asistir a un exorcismo en una iglesia copta del centro. Los únicos exorcismos que yo había visto habían sido en las pelis y la verdad es que los que practican los sacerdotes coptos no tienen nada que ver, así que si uno va pensando en ver a gente hablando diferentes idiomas y escupiendo improperios se va a llevar una gran decepción, ni se diga de caminar hacia atrás o girar la cabeza...


Los coptos son cristianos, constituyen el 10% de la población egipcia y parece que descienden de los antiguos constructores de las pirámides, que en el siglo I se convirtieron al cristianismo. Constituyen una minoría religiosa dentro de un país profundamente islámico, por lo que les ha tocado sufrir discriminación y persecuciones. Aún así son fervorosos defensores de su fe y participan activamente en la liturgia y ceremonias.



¿Cómo llegar? En la catedral de St. Sama ́an, en la Ciudad de la Basura, realizan o realizaban este tipo de ceremonias todos los jueves por la noche. Lo mejor es llegar en taxi hasta el barrio de Zabbaleen, el de los basureros, y que os dejen en la entrada de la Iglesia cueva de St. Sama ́an o San Simón.


Coste aproximado: Entre 20 ó 40 LE (entre 2 y 5€) del taxi.

4. Ver bailar a los Tanura


Una de las pocas cosas gratuitas que puede hacer un extranjero en El Cairo es ir a ver a los Tanura bailar.


Todos los lunes, miércoles y sábados a las 20h. (a las 19h. en invierno) una gran multitud de personas, egipcios y extranjeros, se agolpan sin orden ninguno (la palabra orden no existe en esta ciudad), para entrar en el Wikala al- Ghouri, un bello edificio del siglo XVI, antiguo almacén y alojamiento para comerciantes, construido por el sultán Qunsuwah Al Ghouri y localizado frente a la mezquita y mausoleo del mismo nombre.



El término “tanura” significa falda en árabe y hace referencia a la vestimenta que llevan estos derviches que giran y giran al ritmo de la música con el objetivo, al menos en origen, de alcanzar una especie de éxtasis místico y entrar en contacto con Dios. Estos hombres girando sin parar son capaces de hacer auténticas virguerías con sus coloridas faldas, lo que produce un efecto hipnótico que hace de este espectáculo algo realmente especial.


¿Cómo llegar? Wikala al-Ghouri está justo detrás de la mezquita de al-Azhar, frente al Khan al-Khalili.


Coste aproximado: la entrada es gratuita pero debido a la gran afluencia de gente te recomiendo llegar al menos una hora antes para asegurarte la entrada. Si quieres visitar este precioso edificio sin ver el espectáculo puedes hacerlo durante el día, la entrada cuesta 15LE (menos de 2€).


5. Comerse un koshary en Abu Tarek


El koshary es el plato tradicional por excelencia de la cocina egipcia y sin embargo, si vas con un viaje organizado, nunca te lo servirán en la mesa, pues se trata de una comida muy muy popular, especialmente entre obreros y trabajadores.


Este plato se come en todas partes, puestos callejeros y restaurantes, y es de lo más barato y nutritivo, ya que está hecho a base de arroz, pasta, lentejas y garbanzos, al cual se le agrega salsa de tomate picante por encima.



Si quieres probar el mejor koshary de El Cairo entonces tendrás que dirigirte al centro, al restaurante Abu Tarek, toda una institución en la elaboración de este exquisito plato.


¿Cómo llegar? Este restaurante, que se jacta de no tener franquicias, se encuentra en el centro, muy cerca del Museo Egipcio y de la Plaza Tahrir. Su dirección exacta es Maarouf Street no 16, haciendo esquina con la calle Champollion.


Coste aproximado: En mi época, el plato de koshary costaba 10LE y el refresco 4LE. En total 14LE, que al cambio actual saldría por menos de 2€.


6. Visitar la ciudad de los Muertos y su mercadillo del viernes


La Ciudad de los Muertos se llama así porque se trataba en origen no de una ciudad, sino de una enorme necrópolis donde se llevan enterrando personas desde finales del siglo XIV. Es uno de los cementerios más grandes del mundo, en cuyo interior, además de imponentes mausoleos, se concentran madrasas (escuelas coránicas) y mezquitas.



Este lugar comenzó a ser habitado a raíz del terremoto de 1992, que dejó a miles de personas sin hogar y desamparadas y que ante la impasibilidad del gobierno decidieron “colonizar” los viejos mausoleos de este cementerio y entrar a vivir en ellos. De esta forma comenzaron a convivir en este lugar los vivos con los difuntos.


Lo que en su día fue una necrópolis hoy es una enorme ciudad dentro de otra aún mayor. Hay tiendas, servicio postal, cafeterías, talleres... y por supuesto mezquitas y mausoleos del siglo XV que visitar. La mayoría de ellas permanecen cerradas, pero a cambio de un baksheesh (propina) habrá quien te encuentre las llaves y te enseñe el interior.



Si además quieres ver un mercado al aire libre único y peculiar, puedes acercarte cualquier viernes por la mañana y ver cómo en este lugar se vende prácticamente de todo: murciélagos, serpientes, cocodrilos, ropa, muebles...



¿Cómo llegar? La ciudad de los muertos ocupa una amplísima extensión pero el mercado de los viernes se desarrolla bajo las colinas de Moqattam y se puede llegar a pie o en taxi desde la Ciudadela. Si vas en taxi hay que decirle al taxista que te lleve hasta suuq’ al guma’.


Coste aproximado: Depende desde donde cojas el taxi, pero no debería salir por más de 20LE (unos 2€). Una vez allí hay que darle alguna propina a los “cuidadores” de las mezquitas. Es mejor no llevar mucho dinero encima por si acaso.


7. Cruzar un curioso puente y bajar hasta las profundidades de un Nilómetro


Uno de los lugares de El Cairo normalmente ignorado por los turistas es la pequeña isla de Rhoda, en el distrito de El-Manial. Se trata de una pequeña isla ajardinada en el Nilo que desde la época faraónica ha albergado un puerto, un astillero, un arsenal, una fortaleza, ha sido emplazamiento de palacios reales y hoy en día acoge un bello jardín con uno de los edificios islámicos más antiguos de Egipto: un nilómetro.


Para cruzar a ella desde la parte antigua se atraviesa un bello puente peatonal metálico sobre el Nilo, único en la ciudad, y que data de comienzos del siglo XX.



En el extremo sur de la isla se encuentra el nilómetro. Un tipo de edificio inventado por los antiguos egipcios para medir las crecidas del Nilo y en base a ello calcular la productividad de sus cosechas. El nilómetro de Rhoda fue, sin embargo, construido por orden del califa abasí al-Mutawakkil en el año 861 para reemplazar un nilómetro anterior construido 150 años antes, pero que fue destruido por una fuerte inundación.



El nilómetro en sí es una columna octogonal, por debajo del nivel del Nilo, y dividida en codos, que un codo viene a tener la longitud de un antebrazo. Si el agua del Nilo crecía hasta los 16 codos, eso presagiaba una buena cosecha, si por el contrario sobrepasaba esa medida se avecinaban desastrosas inundaciones, o si el agua no llegaba, se aproximaban tiempos difíciles y hambrunas, pues no habría agua suficiente para irrigar los campos.


¿Cómo llegar? Lo mejor es tomar el metro, aunque hay un paseo desde la parada de metro más cercana hasta la isla de Rhoda. Hay que bajarse en Mar Girgis, la misma parada del barrio copto y desde ahí ir andando hasta Corniche y frente a esta avenida ya se encuentra la isla y el Nilo.


Coste aproximado: El metro cuesta 1LE y la entrada al nilómetro 10 LE, así que en total menos de 2 euros.


8. Relajarse en el parque más bonito de la ciudad sobre una montaña de basura


Uno de los parques más hermosos de la ciudad es el parque de Al-Azhar, en la zona del Cairo Islámico. Se trata de un auténtico pulmón verde dentro de esta contaminada urbe que más parece un oasis que un parque. Sus fuentes, espacios verdes, restaurantes y maravillosas vistas de la ciudad al anochecer hacen que sea una visita obligada, al menos para limpiar un poco los pulmones de tantísima polución.


Este enorme espacio verde, de más de 30 hectáreas, fue inaugurado en el 2005 por el Aga Khan IV y Suzanne Mubarak, esposa del entonces presidente egipcio Hosni Mubarak. Fue la fundación del Aga Khan, cuyos antepasados fatimíes fundaron la ciudad en el año 969, quien financió los 30 millones de dólares que costó convertir una enorme montaña de basura acumulada durante cientos de años en este bello parque que incluso cuenta con un pequeño lago.


¿Cómo llegar? Lo mejor es coger un taxi que te deje en la puerta del parque.


Coste aproximado: El taxi dependerá de donde lo cogiste pero no se suele pagar más de 15LE. El parque, que abre durante todo el día, cuesta 5LE entre semana y 7LE el fin de semana (que en Egipto es viernes y sábado). En total unas 22LE (unos 2,5€).


9. Encontrar un poco de paz en un jardín japonés


Otro de los lugares curiosos que se pueden visitar en El Cairo es el jardín japonés de Helwan, un remanso de paz y tranquilidad a la sombra de bonitas pérgolas, pagodas y pequeñas estatuas de Buda que invitan a la relajación. El lago, que en su día debió albergar agua y peces hoy permanece seco.



Este jardín nipón fue construido en 1917 y no tiene relación directa con el propio Japón, de hecho, fue un regalo de Zulfuqar Pasha al Sultán Hussein cuando Helwan y sus manantiales naturales todavía eran lugar de refugio de invierno para la élite cairota.​



¿Cómo llegar? La mejor forma de llegar es coger el metro hasta Helwan, que es la última parada y desde allí caminar hasta el parque.


Coste aproximado: El metro cuesta 1LE y la entrada al parque 2LE. En total unos 0,30€.


10. Perderse entre kilos de basura en el Zabbaleen


Una de las visitas más interesantes que uno puede hacer en El Cairo es recorrer la llamada Ciudad de la Basura. En ella viven y trabajan alrededor de 50.000 zabbaleen, los basureros que se encargan de recoger la basura de las calles cairotas, trasladarla y reciclarla o reutilizarla con el objetivo de venderla después y poder tener así alguna fuente de ingresos.


El 90% los zabbaleen son cristianos coptos y pertenecen a esa minoría social religiosa, ya de por sí marginada en muchas ocasiones, a las que el gobierno niega cualquier tipo de ayuda a pesar de la gran labor de reciclaje que hacen, pues se calcula que reciclan hasta el 80% de los residuos que recogen, cifra que ninguna empresa occidental podría igualar. Y en una megalópolis como El Cairo el reciclaje y la recogida de los residuos debería ser una prioridad, pues si en algo coincidimos todos los que hemos pasado por allí es en lo sucia que está la ciudad.



Los zabbaleen comenzaron a establecerse en la montaña de Moqattam en la década de 1930/40, cuando un grupo de campesinos sin tierra procedentes de una región rural del Alto Egipto, emigró a la capital en busca de nuevas oportunidades. Se asentaron en esta zona y comenzaron a construir improvisadas y precarias viviendas y a dedicarse a la recolección de basura, oficio al que se han dedicado hasta la actualidad. Las condiciones de vida de esta gente son muy deficientes, y la Ciudad de la Basura ha sufrido incendios, enfermedades por el mal alcantarillado y aunque el Banco Mundial ha llevado programas de mejora a la zona, lo cierto es que la mortalidad infantil en esta comunidad es superior a la de El Cairo.


Uno de los monumentos que hay que visitar si vienes a la Ciudad de la Basura es la enorme iglesia/catedral de San Simón, que ya he mencionado antes porque lleva a cabo con frecuencia exorcismos públicos.


Esta enorme iglesia rupestre, excavada en la montaña en 1975, tiene capacidad para 20.000 personas y se trata de la iglesia cristiana más grande de Medio Oriente. Lleva el nombre del santo copto Simón el curtidor, que vivió a finales del siglo X, cuando Egipto estaba gobernado por el califa fatimí Al-Muizz Lideenillah.


¿Cómo llegar? La mejor opción es tomar un taxi con destino Zabbaleen.

Coste aproximado: El taxi cuesta 20/30 LE (unos 3€).


11. Tener una experiencia casi mística entre mujeres sudanesas en el Makan


Si quieres asistir a un espectáculo de música tradicional no puedes perderte los conciertos que dan todos los miércoles a las 21h. un espectacular grupo de mujeres sudanesas (y algunos hombres) en el Makan, una sala gestionada por el Centro Egipcio para la Cultura y el Arte.


En una sala con una personalidad inigualable, con las luces bajas, sentados de cualquier forma y en un ambiente de lo más intimo, estas mujeres ofrecen un espectáculo que conecta con las raíces mismas de África, en el que sus cantos y melodías tradicionales le transportan a uno más allá de El Cairo, hacia el sur de Egipto, a la antigua Nubia y a tiempos remotos en los que se practicaba el ritual curativo del Zār, que ellas representan aquí cada semana.



El Zār era un ritual de curación, llevado a cabo por mujeres, que practicaban las antiguas comunidades del Este de África y la Península Arábiga. Para esta ceremonia se utilizaban algunos instrumentos egipcios realmente antiguos, como el tanbūra, una especie de lira de seis cuerdas que ya aparecía representado en las paredes de tumbas y templos del Egipto faraónico. Otros instrumentos que utilizan durante su actuación son el mangour, un cinturón de cuero cosido con muchas pezuñas de cabra, y diferentes instrumentos de percusión.


¿Cómo llegar? El Makan se encuentra en la zona de Mounira, no muy lejos del centro. Se puede llegar caminando desde la Plaza Tahrir o tomar el metro y bajarse en la parada de Saad Zaghloul y desde allí caminar hasta la cercana calle Saad Zaghloul no1.


Coste aproximado: 1LE por el billete de metro y 20LE por el concierto, poco más de 2€ en total.

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